Urbanismo táctico y feminista (ciudades para la comunidad)

jueves 21 de julio de 2022

jueves 21 de julio de 2022

De lo global a lo local

Trabajar para un futuro mejor, más sostenible y con igualdad de oportunidades para todas las personas, son algunos de los Objetivos del desarrollo sostenible para el 2030 (*). 17 desafíos globales muy diversos y ambiciosos que, a veces, incluso parecen utópicos e imposibles.

Desde aquí queremos fijar la atención en que estos grandes propósitos sólo pueden llegar a alcanzarse si los tratamos a través de una visión global-local. Es decir, por medio de intervenciones de ámbito local pero pensadas desde una perspectiva mucho más amplia: que puedan incidir sobre diversos factores simultáneamente y se vayan propagando una serie de mejoras exponenciales que se lleguen a visualizar a lo largo del tiempo de manera global. La actuación sobre el territorio permite llevar a cabo acciones que intervienen directa e indirectamente sobre objetivos más humildes para poder generar este cambio a gran escala.

Con el fin de modificar dinámicas y comportamientos adquiridos y bien arraigados en el ser humano, es imprescindible actuar en la forma en que se construyen y relacionan los componentes del territorio y los modelos urbanos que forman parte del día a día de las personas, como lo son las calles, plazas, parques, lugares de intercambio, mercados, etc. Si las personas perciben una voluntad de inclusión y motivación a la participación en el momento de decidir la configuración de estos lugares, se acaban generando modelos más igualitarios y justos. Y comprender la mirada del urbanismo feminista posibilita el trabajar y conseguir espacios inclusivos y equitativos.

Actualmente, los núcleos urbanos no funcionan de esta forma. Prevaleciendo el valor de la productividad (la era industrial) las ciudades se han desarrollado por y para una vida empresarial y rentable, ámbito social que además pertenece básicamente al hombre. La estética comercial e industrial es la predominante y los espacios de convivencia y relación son menores. El recorrido básico establecido es casa-trabajo-casa, quedando el espacio público y de relación endurecido y deshumanizado.

Con la intención de devolver la vida a estos espacios, nos centraremos en un urbanismo basado en pequeños cambios locales que generan un gran impacto. Este tipo de actuaciones, se estudian previamente de forma global a fin de incidir en distintos aspectos de la sociedad conjuntamente. Hablamos del urbanismo táctico que tiene como finalidad dar una solución a un problema urbano específico que a través de su cambio, recuperación, mejora y explorando nuevas alternativas en comunidad, no sólo se logra resolver sino que repercute positivamente en su ámbito más general. Intervenciones modestas y relativamente inmediatas que ponen de manifiesto las necesidades reales descubiertas que presenta un lugar concreto.

Funciona de forma bastante pragmática, se detecta el fallo y se hace una valoración en comunidad. La solución adoptada se suele plasmar a través de intervenciones artísticas, de bajo coste, dónde colaboran las personas hacen uso de ese espacio. De esta forma, todas las voces quedan cubiertas y se presenta igualdad de condiciones, voz y voto entre los cohabitantes del lugar. Estas acciones dan un sentido al espacio y genera sinergias entre personas de distintos ambientes que habitan el mismo espacio. Estas acciones pueden parecer insignificantes, ya que en ocasiones pueden llegar a ser tan inocentes como pintar juegos en el suelo o jardineras, pero no lo son, a mayor o menor medida permiten habitar el espacio de forma efímera e inmediata en sus inicios, pero que más adelante quedan implantadas como algo perteneciente al lugar y que mejora exponencialmente con el tiempo.

Existen muchos ejemplos en ciudades de todo el mundo, grandes y pequeñas intervenciones. En este caso, hablaremos del proyecto piloto Me Muevo Segura en Bogotá, como ejemplo claro de ausencia de planeamiento inclusivo en sus inicios, y aprender de su cambio radical a través de intervenciones pensadas desde la perspectiva del urbanismo táctico.

Con el objetivo de dar respuesta a la violencia de género que prevalecía en las calles de Bogotá, se llevó a cabo un estudio de los puntos más inseguros de la ciudad.

Una vez identificados estos lugares, a través de procesos participativos donde intervinieron colectivos de mujeres, la vecindad, niños y niñas, gente mayor, y artistas de calle que, con mucho diálogo y colaboración, implementaron una serie de proyectos artísticos con el fin de mejorar el estado de los mismos. El resultado fue una red de conexión a través de ciclorutas que atravesaban diversos barrios con una mejor visibilidad y una estética modernizada y limpia, y a través de los cuales se crearían estos nuevos recorridos para que las mujeres pudieran sentirse seguras moviéndose por la ciudad. El hecho de pensar un problema desde la perspectiva de género, hace que se extrapole a todos los individuos de la ciudad, ya que la mejora incide en todos sus habitantes.

Una vez se ven los resultados a través de estas intervenciones en las que ha tomado parte y colaborado la propia ciudadanía, se va dando valor al espacio, las personas lo usan, lo hacen suyo y lo respetan, se vuelve más seguro y , como consecuencia, se hace un mejor uso de él, y como resultado se establece un espacio ocupado y cuidado por el ciudadano.

Proyecto me muevo segura_Bogotá

Este es un ejemplo palpable de cómo la búsqueda de solución a través del urbanismo táctico a un problema global existente, como es la inseguridad y violencia en las calles, acaba generando un impacto sobre un objetivo importante (*) como es la igualdad de género que,colateralmente, interviene en la mejora de la sostenibilidad de la ciudad ya que pone en valorel uso de la bicicleta. Y no acaba aquí pues a el fomento del transporte sostenible se desarrollan otros propósitos como la salud y el bienestar, el crecimiento económico…etc. Se desencadenan mejoras sustanciales en muchos otros aspectos, por lo que el cambio local actúa de forma global y el impacto final generado llega mucho más lejos de lo esperado.

Otro ejemplo destacado, es un proyecto que se empezó en 2011 en comunidades periféricas y marginales de todo el mundo, barrios que han sido marcados por el empobrecimiento y el mercado de la droga. El proyecto Crossroads pretende cambiar estos espacios desde quien los habita a través del arte callejero para, de esta manera, recuperar su uso pues les pertenece, mejorándolo y transformándolo en más seguro e inclusivo.

En este caso, asociaciones locales contratan a un artista que les guíe en la ejecución de unos murales que se piensan y se deciden a través de procesos participativos, colaboran personas del barrio de todas las edades, ocupaciones, sexos, etc. para llevar a cabo un proyecto de mejora que les devuelve el sentido de comunidad y les autorepresente, mejorando así, aspectos mucho más táctiles como la seguridad o la limpieza, dando opciones de cambio al propio barrio y acercándolo al resto de la ciudad.

Este es un ejemplo de inclusión de una zona estigmatizada y marginal, que, a través de pequeñas intervenciones trabaja objetivos globales (*) como la reducción de las desigualdades, salud y bienestar, colabora en la educación de calidad (ya que acerca estos lugares para que haya las mismas opciones que en el resto), y a medida que esto mejora, se desarrollan otros como el saneamiento, trabajo decente, crecimiento económico, etc.

Luz Nas Vielas en Brasil una de las intervenciones del proyecto Crossroads

Estos son algunos de muchos ejemplos que tienen por finalidad devolver el espacio a quién lo habita, y de los que podemos aprender y aplicar este urbanismo táctico. La pandemia y el cambio climático ha puesto de manifiesto la importancia del espacio libre y público para las personas que allí habitan. La falta de seguridad y la limpieza, la necesidad de espacios de descanso donde encontrar la tranquilidad y de lugares donde se crean relaciones personales y sinergias. Se ha puesto sobre la mesa un problema grave: nuestras ciudades no funcionan, hacen falta este tipo de espacios públicos donde las personas de todas las edades y géneros puedan usar y sentirse parte de una comunidad.

Por lo tanto, el urbanismo táctico y feminista, sería un posible inicio de una cadena de cambios sustanciales, donde el punto de partida se concentra en las necesidades y la voz del ciudadano. Y, de esta forma, repensando la ciudad desde dentro, de forma inclusiva, segura, resiliente y sostenible, se pueden llegar a tratar gran parte de los grandes desafíos globales que aún tenemos pendientes.

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(*) “Los Objetivos de desarrollo sostenible son el plan maestro para conseguir un futuro sostenible para todos. Se internacionalizan entre sí e incorporan los desafíos globales a los que nos enfrentamos día a día, como la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación ambiental, la prosperidad, la paz y la justicia”.

Artículo escrito por Àngela Ponzoa, arquitecta.

Para saber más:

https://onuhabitat.org.mx/index.php/urbanismo-tactico-elemento-clave-en-la-recuperacion-post-pandemia#:~:text=El%20urbanismo%20t%C3%A1ctico%20es%20un,de%20mejora%20de%20los%20espacios.

https://www.archdaily.pe/pe/933210/renovacion-y-regeneracion-de-espacio-publico-mediante-urbanismo-tactico-con-enfoque-de-genero-en-bogota

https://world-habitat.org/es/premios-mundiales-del-habitat/ganadores-y-finalistas/crossroads/

https://www.barcelona.cat/infobarcelona/es/que-es-el-urbanismo-tactico-va-mas-alla-de-la-pintura-de-colores_1051349.html

https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/950347/ciudad-del-deseo-escala-humana-en-la-ciudad-bajo-una-optica-feminista-transversal-y-politica

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