BUENA PRÁCTICA: «Destrucción creativa de una ciudad»

• ¿Es posible mantener el crecimiento de las ciudades a un ritmo pautado por las leyes del libre mercado, para poder garantizar una vida sostenible y saludable?

• ¿Qué coste humano supone el crecimiento urbanístico y la turistificación de las ciudades como principal activo económico?

Estas son preguntas capitales que el cortometraje documental «Destrucción Creativa de una Ciudad» explora e interroga, haciendo visibles toda una serie de evidencias que desenmascaran los principios de discriminación económicos y cotidianos sobre los que hoy se promueve el crecimiento urbanístico.

Centrado en la ciudad de Palma, el documental explica la vida de la ciudad y su crecimiento urbanístico para ver como el crecimiento de los últimos años ha intervenido e interferido en la vida cotidiana de diferentes personas. Así, distinguimos personas que luchan para hacerse un lugar en una sociedad cada vez más creciente y más diversa; personas que luchan por no ser deslocalizadas; personas que reflexionan sobre el devenir de una ciudad que no quiere perder su identidad turística, emblema de su crecimiento y apertura al mundo. A través de sus testigos, a los que nos abocamos a través de una mirada silenciosa y observadora, se da espacio a las contradicciones, paradojas, y resistencias de quienes habita.


El documental empieza con toda una declaración de intenciones que vertebra toda la narración. Partiendo de la grabación de la manifestación del 8 de Marzo de 2019, el documental nos conecta al testigo de la primera protagonista, Maria Tixicuro. Con ella descubrimos el panorama de posibilidades que se le abre a una mujer que ha migrado en una ciudad en pleno crecimiento y proceso de gentrificació. Una mujer que ve como el sector servicios (restauración) parece ser el único destino laboral al que puede acceder. Una mujer con toda una rutina de horarios y precarización laboral, que dificulta su pleno acceso y participación social. Una mujer que vive en una ciudad que sitúa en los márgenes y marginaliza a la ciudadanía de Palma que no puede competir con las nuevas exigencias económicas y participativas de la ciudad.

El hecho que sea una mujer quien personifica este sistema de precarización y marginalización no es casual. Por un lado, por que denuncia las dificultades de quién es mujer y migrada en ciudad, haciendo evidente la interseccionalidad que define su proceso de discriminación. Por el otro, por que gracias a este testimonio, el documental centra la mirada y crítica social feminista como eje transversal de todo el que seguirá. Pues lo que es latente en la narración, es la defensa de de situar la vida en el centro y reivindicar el valor de aquello comunitario, piezas angulares de los saberes feministas; y la necesidad de repensar los procesos y los ritmos de crecimiento a los que sometemos la vida y el desarrollo humano, a favor de una economía competitiva, individualista, invasiva y nada sostenible.

A partir de este posicionamiento, el documental explora las inquietudes y contradicciones de los barrios y comunidades vecinales. Espacios en los que se evidencia como la práctica de la deslocalización, pautada a ritmo de gentrificació, no solo crea escenarios más competitivos a nivel económico, sino que impulsan un sistema de segregación cultural donde el miedo a la expulsión social interviene en el sistema de relaciones de toda convivencia.

Por un lado, el documental da cuentas del encarecimiento del sol urbanístico; la denuncia de los precios de alquiler, de compra de viviendas, y los consecuentes desahucios; la desaparición de comercios locales y de proximidad. Hechos que se denuncian como consecuencia de la mercantilización de la vida en la ciudad en beneficio de una nueva eclosión de la cultura turística que se reclama, aun hoy, como la principal fuente de enriquecimiento e identidad de la ciudad. Cultura e industria la turistificación que hoy es más competitiva y exclusivista que no integradora y democratizadora.

Por otro lado, y en paralelo a esta denuncia, el documental sabe mirar, a veces con perplejidad a veces con complicidad, el testigo de algunas personas que, inmersas en una lucha de resistencia y permanencia, a menudo culpabilizan el actual panorama multicultural como fruto de la degradación urbanística de ciertas zonas de la ciudad. Este no es un hecho extraño ni insólito. Son los perversos efectos que pueden acontecer de los actos de resistencia cuando estos se ven desamparados por parte de las políticas públicas. Paradójicas consecuencias de la deslocalización vecinal implícita en los procesos de gentrificación. Una competitividad para ver quién puede permanecer y quien tiene que verse abocado a la marginalización en un mapa urbano desregularitzado por parte de las autoridades.

Y esta es la tesis del documental: si por un lado la lucha latente es la de defender que la ciudad es de y para las personas, se producen contra-efectos no conscientes y fruto de esta desregulaitzación, que pueden convertirse en acciones de legitimidad involuntariamente segregadoras. Nos recuerda y nos evidencia la importancia que comporta la competitividad económica en los procesos de convivencia. Capital darse cuenta que, muy a menudo, el resurgimiento de actitudes y políticas xenófobas, muchas veces son consecuencia de una economía de mercado exclusivista, competitiva, y segregadora.

Finalmente, la mirada del autor es quien nos revela el que es importante en estos dilemas de supervivencia a que nos abocan los ritmos del libre mercado especulativo en los soles de convivencia. El autor, que sabe grabar la vida en sí misma, que pasea la ciudad, combate la vida a golpe de vida. Mujer cuentas de la normalidad que es y supone la convivencia intercultural. Mujer cuentas de los saberes de convivencia naturales en la humanidad. En su mirada crítica y poética, brota toda una pedagogía de los Derechos Humanos, del valor que tiene posar la vida en el centro.

Este cortometraje es un ensayo previo a un largometraje del autor que explora la ciudad en busca de una mirada transformadora. Para ver el cortometraje y obtener más información, contacte con Carles Bover, carlesbover@gmail.com

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