Temes: ciberactivismo, transformación social

Ayúdame a recorrer el mundo, soy Nico. Esta frase acompañaba a un dibujo enviado por Whats App que llegó a usuarios de todo el mundo. Su origen fue el aula de un curso de alumnos de ·º de ESO, en respuesta a la consigna de una de sus docentes, que quería hacerles reflexionar sobre la velocidad de difusión de las imágenes que muchas veces compartimos en las redes sociales. Y así fue como la imagen de Nico vagó por lugares recónditos, y como a mí me llevó a pensar ¿por qué compartimos un simple dibujo y no hacemos lo mismo con las noticias relacionadas con el medioambiente y los derechos humanos?

Una de las razones para informarnos, es que nos permite adquirir conocimientos de una manera más amplia que cuando lo hacíamos de pequeños, cuando nuestras fuentes de (in)formación se reducían a nuestra familia, la escuela y poco más. Saber nos permite formar un criterio propio y no sólo ser la consecuencia de los criterios de los demás, ya que nos deshacemos de los prejuicios con los cuales crecimos.

Hoy en día vivimos en una sociedad donde en promedio pasamos 2 horas en plataformas digitales, a través de las cuales nos relacionamos con millones de personas desconocidas con las que incluso debatimos. Si sabemos aprovechar nuestro tiempo para informarnos con fuentes fiables y ser críticos, llegaremos al principio del punto de inflexión. Nuestro siguiente paso es creer en la fuerza de internet para ejercer presión respecto a los derechos humanos y al medioambiente. Creer en el poder de activismo que tienen las redes sociales nos acercará a nuestro tercer paso, que es compartir pues sembraremos la inquietud en aquellos con quienes interactuamos y así comenzará la cadena, con la esperanza de que, al igual que Nico, se difunda lo más relevante y lo menos trivial.

Si bien es verdad que la mayoría de información que recibimos mediante las redes sociales es más o menos homogénea, es decir, al final acabamos consumiendo y compartiendo lo mismo, está en nuestras manos aprovechar las posibilidades de internet y utilizarlas como herramientas para el activismo. Las redes sociales funcionan en sintonía con la globalización y la capitalización del conocimiento, estrategias neoliberales. No obstante, no olvidemos que también nos permiten un amplio margen de interactuación, participación crítica y espacio de discusión: en las redes sociales también hay espacio para la contrainformación. El activismo empieza en cada cual, pero la información es la mejor arma que tenemos para elevar nuestras voces al espacio que merecen. Solamente con cadenas no cambiamos las cosas, pero éstas sí nos pueden empujar a generar o fortalecer espacios de opinión público a partir de los cuales conocer y negociar significados y acciones que regulan el modo en cómo entendemos la realidad social.