MALA PRÁCTICA COMUNICATIVA: #Covid19 y estigmatización social

Todas quedamos en casa. Incluso las que no pueden o tienen dificultad de permanecer en ella. Pro qué no tienen. O por qué no suponen un espacio de confort. Las casas, también pueden ser espacios hostiles, desconectados del mundo digital y/o con otras necesidades básicas no cubiertas. Reflexionamos en torno esto mientras despertamos el domingo por la mañana con un artículo del diario Balear, Última Hora, “La policía toma Son Gotleu para evitar que sea una ciudad “sin ley” en la cuarentena”. La noticia sale en primera plana, con una foto grande que ilustra la Policía registrando a vecinos del barrio a cara descubierta. Son vecinos, que algunas conocemos.

Hace días ya nos hicimos eco de una noticia similar. El Barrio de Son Gotleu, uno de los barrios más estigmatizados y sometido a los procesos de marginalización social y económica de Palma, también era usado en beneficio de un periodismo poco riguroso y sensacionalista para construir una narrativa que criminaliza el empobrecimiento en estos tiempos de excepcionalidad que estambre viviendo. Desgraciadamente, esto es una tónica, es un patrón. En tiempo de crisis los repuntes de los discursos del odio -acusadores, criminalizadores, racistas- funcionan como un proceso de segregación social que pretende identificar, sino institucionalizar, la «imagen del otro» como la imagen del perfecto enemigo o amenaza. Promover la “imagen del otro” como el natural agente de distorsión social y como agente «contaminador». Con todo, el ejercicio de una narrativa del poder en base a una superioridad moral, cultura y clase.

Según la noticia, el barrio de Son Gotleu, junto con La Soledad y Corea, conforman “el eje del mal” de la ciudad de Palma, y por eso la policía evita que la venta de drogas en ellos “no se descontrole”. La noticia se divierte con las reacciones del vecindario ante los controles y da por finalizada la redacción con uno “cada loco cono su tema”. Además, como podemos ver, el artículo, en un claro ejercicio racializador, no duda al denominar el supuesto país de origen o la etnia de las personas que contactan con los agentes, y lo hace en un tono irónico, de burla y desconfianza. Paternalismo y caricatura al mismo tiempo.

Teniendo en cuenta la situación de vulnerabilidad del barrio, son muchas las preguntas que se nos acumulan. Preguntas que, quizás, el periodismo no tiene en cuenta. ¿Somos conscientes del poder que tienen las palabras? ¿Y del efecto multiplicador de los medios de comunicación? Quién lee, ¿pensará que la noticia está redactada desde la objetividad? ¿Se tiene en cuenta el efecto o impacto que tendrá una noticia como esta sobre las personas que viven en el barrio? ¿Qué pasa con las familias que han perdido sus trabajos? ¿O con las familias que han migrado, están lejos de casa y no tienen red? ¿Es que el artículo se interroga para investigar el porqué de las viviendas con problemas de suministros? ¿O de los domicilios donde conviven muchas personas? Por otro lado, ¿por qué no se informa de las acciones socio-sanitarias que se activan desde el Centro de Salud y de las acciones educativas que trabajan para garantizar una formación y ocio que pueda hacer frente a la brecha digital a la que muchas familias se ven sometidas?

Así, mientras algunas presumimos de reencontrarnos con la paz en nuestros hogares, otros tienen que defenderse ante la policía, ante la administración, ante los medios de comunicación, y de la vecindad (que somos nosotros y nos hacemos eco del que leemos). Se tienen que defender de comentarios xenófobos, clasistas, oportunistas y descontexualizados… para vivir en la marginalidad donde los continuamos situando. Durante el estado de alarma, no es la primera vez que Son Gotleu se ha convertido en blanco de críticas, escarnio público, y lugar donde personificar diferentes prejuicios socioculturales. Y es que parece que el periodismo nos viene a buscar, incluso cuando nada pasa. Está claro que los conflictos y las drogas continúan en el barrio; así como también las riquezas, el trabajo y el esfuerzo de las diversidades que convivimos.

Cada *loco cono su tema”.

* En la página «Visc a Son Gotleu»» podréis encontrar diferentes iniciativas que se llevan a cabo en el barrio y que desautorizan estos relatos tan tremendistas y sensacionalistas.

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