OPINIÓN CRÍTICA: #Covid19 y cultura neocolonial

Estos días hemos estado reflexionando sobre como los efectos de esta situación de excepcionalidad que vivimos ha acentuado los procesos de discriminación y expulsión social. Lo hemos visto en la situación de extrema vulnerabilidad en las que viven las personas que, aun haber solicitado el derecho a Asilo, viven confinadas en los mal llamados campos de refugiados. Lo hemos visto en los procesos de racialització bajo los que se escruta la participación social responsable de los colectivos de personas que han migrado, y la supervivencia en confinamiento de barrios empobrecidos y estigmatizados. Lo hemos visto, también, en la urgencia con la que ahora se tiene que hacer frente a sectores laborales esenciales que, debido al cierre de las fronteras, no pueden realizarse puesto que han sido contratadas desde la precarización a personas provinentes de países empobrecidos.

Hace una semana, ya alertábamos de las medidas que el Gobierno de Alemania estaba estudiando para poder contratar para los trabajos esenciales de temporada a personas refugiadas que viven en el país. En su propuesta, enaltecía este sector laboral como imprescindible para la supervivencia, y alentaba a la aceptación de su plan como una resolución que conllevaría acelerar la regularización de la situación administrativa de las personas que ese encuentran en pleno proceso de solicitud de asilo. Poco después, aquí, el Ministerio de Agricultura, también estudiaba un paquete de medidas que permitieran la contratación temporal de personas que han migrado y que se encuentran en estado administrativo irregular con el objetivo de garantizar las cosechas y, así, la subsistencia.

Estrategias, legítimas a ojos de la cultura económica occidental, a la vez que paternalistas y herederas de una dinámica colonial. Por un lado por qué, detrás el revelador reconocimiento de esencialidad de este sector económico, sale a la luz el desprecio sufrido por el sector de producción primaria en las últimas décadas, en beneficio de inversiones transnacionales que han encontrado más rantabilidad en la deslocalización y fragmentación de los procesos de producción. Ha sacado a la luz el estado de precarización al que se ha sometido el sector, que ha evaluado bajo mínimos el principio de relación económica que se establece entre el coste, el precio y el valor de un producto. En consecuencia, ha construido un sector laboral destinado a ser ocupado por personas que, por su situación sociodemográfica y administrativa, no pueden competir con las exigencias del mercado laboral. Por otro lado, estas propuestas destinadas a apaciguar la emergencia del sector, quieren resolver una situación de marginalidad y explotación, con medidas que, de nuevo, acentúan su carácter marginal y de explotación. Con estas medidas se pretenden resolver dos desigualdades sistémicas a la vez, cocinadas desde las propias instituciones, a través de propuestas de emergencia que contribuyen a perpetuarlas. Pues no se dotan de más incentivación económica el trabajo primario, e incorporan temporalmente al ámbito laboral a aquellas personas a quienes se les niega su acceso por imperativo administrativo.

Es evidente, y más en estos momentos, que se deben agilizar los procesos de regularización administrativa de las personas que han migrado. Así lo demandan colectivos de personas anti-racistas y que se encuentran en esta situación para poder formar parte de una ciudadanía libre de prejuicios, con acceso y pleno derecho a la participación laboral y a las medidas de emergencia económica, entre otros. Ahora bien, también se alerta sobre como tienen que ser estos procesos de regularización para que en su ejecución no se caiga en procesos coercitivos, y no generen ni deuda ni dependencia.

En los últimos días también ha transcendido una información que ha hecho saltar las alarmas sobre el sistema de explotación unidireccional mediante los que se ha construido y legitimado los procesos de experimentación medico-sanitarios de una cultura occidentalitsta y colonial. En las televisiones francesas dos científicos especularon sobre la posibilidad de testar vacunas contra lo #Covid en la población de países históricamente colonizados.

Más allá de la magnitud y sobresalto que nos puede provocar leer una noticia como esta, lo más importante es que la propuesta viene apoyada y autorizada por un sistema cultural supremacista, más o menos consciente, que ha creído propiedad todo aquello que se diferencia de ella por los procesos sistémicos de cosificación, objetualización y mercantilización.

Por eso merece la pena hacernos eco de un proceso de autocrítica necesario y urgente que los propios colectivos nos reclaman.

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